¿En qué se diferencia el babismo del bahaísmo?

HAWZAH/ El babismo y el bahaísmo constituyen corrientes trascendentales de la historia contemporánea de Irán cuyos nombres suelen mencionarse conjuntamente en numerosas fuentes historiográficas. Para comprender el vínculo entre ambas, es preciso remitirse a los orígenes del babismo y a sus transformaciones ulteriores.

Según informa la Agencia de Noticias Hawzah, el siguiente análisis examina las divergencias entre el babismo y el bahaísmo, así como sus respectivos procesos de gestación.

El babismo y el bahaísmo no son la misma corriente; sin embargo, el bahaísmo surgió del seno del babismo.

Para dilucidar la distinción entre ambos, es indispensable retroceder cerca de dos siglos en el tiempo: a una época en la que Seyyed Alí Mohammad Shirazí proclamó en Irán una nueva pretensión en el año 1260 de la hégira lunar (1844 d. C.), logrando la adhesión de un grupo de adeptos.

Seyyed Alí Mohammad Shirazí fue conocido posteriormente como «el Bāb». El término «Bāb» significa puerta o intermediario; inicialmente, él se presentó a sí mismo como la «puerta» y el canal de enlace con el Imam al-Mahdi (que Dios apresure su manifestación), razón por la cual se le adjudicó dicho título.

No obstante, fue ampliando progresivamente sus reivindicaciones hasta atribuirse un rango superior al de un mero intermediario. Tales postulados diferían sustancialmente de las doctrinas chiíes relativas al Imam al-Mahdi (a.j.), sentando así las bases para la conformación de la corriente del babismo.

Asimismo, el Bāb anunció en sus escritos la llegada de una figura posterior a él, a la que denominó «Man Yuẓhiruhu-llāh» («Aquel a quien Dios manifestará»). Dicha promesa desempeñaría más adelante un papel determinante en el surgimiento del bahaísmo.

La confrontación de Amir Kabir con el babismo

Con la propagación del babismo, el fenómeno dejó de limitarse a una cuestión doctrinaria, desencadenándose enfrentamientos armados en ciertas regiones entre los babíes y el gobierno Qayar.

Bajo tales circunstancias, Amir Kabir [primer ministro de la época] combatió la expansión del babismo y su desviación de las enseñanzas genuinas del chiismo respecto al mahdismo.

A su juicio, las pretensiones del Bāb sobre la investidura del Imam al-Mahdi (a.j.) y las nuevas prerrogativas que se adjudicaba sobre su propia persona constituían una grave desviación en la doctrina del mahdismo que, sumada a sus repercusiones sociopolíticas, demandaba una enérgica confrontación.

Finalmente, por orden de Amir Kabir, el Bāb fue ejecutado en Tabriz en el año 1266 de la hégira lunar (1850 d. C.). (Las actas del interrogatorio y juicio de Seyyed Alí Mohammad Bab constan en las fuentes históricas; la revisión de dicho texto y el examen de las preguntas y respuestas formuladas en el tribunal brindan un cuadro más elocuente sobre su nivel de instrucción, su concepción religiosa y las contradicciones patentes en sus declaraciones).

¿Cuándo surgió el bahaísmo?

Tras la ejecución del Bāb, surgieron disputas entre sus correligionarios en torno al liderazgo y la continuidad de la corriente babí. En medio de esta coyuntura, Mirza Hosein Alí Nurí, conocido como Bahá’u’lláh y antiguo adepto del Bāb, fue planteando de manera gradual una nueva reivindicación.

Bahá’u’lláh proclamó en última instancia ser aquel personaje prometido cuya venida había sido anticipada por el Bāb. A partir de ese momento, sus seguidores se escindieron de los demás babíes y se configuró progresivamente una nueva corriente denominada bahaísmo, la cual desarrolló con posterioridad sus propios preceptos y estructuras independientes.

Por consiguiente, el babismo y el bahaísmo no representan dos denominaciones para una misma corriente unívoca. El babismo tuvo su génesis en las pretensiones de Seyyed Alí Mohammad Bab, mientras que el bahaísmo se originó años más tarde, desde las entrañas de dicho movimiento, a raíz de la afirmación de Bahá’u’lláh de encarnar a «Man Yuẓhiruhu-llāh».

¿Cuál es el panorama actual?

En la actualidad, el babismo no pervive como una corriente independiente y generalizada. La gran mayoría de los babíes se adhirieron, en las etapas posteriores, a otras corrientes, de las cuales la más prominente fue el bahaísmo.

En consecuencia, hoy en día no subsiste una comunidad babí amplia y autónoma en coexistencia con los bahaíes. Estos últimos se consideran adeptos del credo de Bahá’u’lláh y conciben al Bāb únicamente como el precursor de una fase preliminar en la historia de su propia fe.

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